DESENTRAÑANDO LA MADEJA - Coaching Azul
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DESENTRAÑANDO LA MADEJA

DESENTRAÑANDO LA MADEJA

21:41 22 marzo in blog
2 Comments

El tema que he escogido para escribir en este mes de marzo pertenece a un campo donde desarrollo diferente labor ya sea como abogada pura y dura, o ya sea como facilitadora de comunicación en un proceso de mediación o en un proceso de coaching familiar o personal. Es decir, los clientes deciden escogerme en uno u otro papel.   Sin embargo, aunque mi cometido es diferente dependiendo del encargo, siempre soy sensible al tema humano que está presente en cada caso, tema humano que me lleva a escribir este post.

 

Estoy hablando de las crisis familiares, que la mayoría de las personas las denominan crisis matrimoniales, pero creo que este término se queda corto, porque cuando se produce la ruptura, el dolor de los dos miembros actúa como una onda expansiva que no solo envuelve a los hijos, sino al resto de la familia más extensa, amigos e incluso compañeros de trabajo.

 

El malestar de cada uno de ellos suele ser intenso lo que les lleva a reconcentrarse en sí mismos, a vivir ensimismados, es decir, a no ser capaces de ver más allá de la maraña de pensamientos, sentimientos y hasta síntomas físicos que se producen en sí mismos.

 

Así que propongo este post como un juego, una pequeña prueba o test para que la persona que esté leyendo este post y lo necesite pueda reflexionar con más claridad y de esta manera desentrañar, sea en la medida que sea,   madeja nudosa, que tienen la mayoría de las personas “antes de” tomar la decisión de romper definitivamente.

 

Comprendo que puede resultar difícil, pero también clarificador e incluso liberador para encarar estas situaciones con más recursos.

 

Utilizaré como ejemplo a un personaje ficticio con un nombre igualmente figurado: Julia.

 

“…Llevo tiempo pensando en divorciarme de Manuel porque llevamos vidas separadas, alejadas una de la otra. Lo único que compartimos son algunos momentos con los críos. Viajo sin parar, trabajo en el departamento de comercio exterior de una empresa. Manuel es operario en una empresa del metal. Nos casamos en el año 2000 y los niños nacieron en 2001 y 2003. El distanciamiento es insalvable. Nos casamos muy enamorados. A mí lo que más me gusta, bueno, me gustaba, de Manuel era su sentido del humor. Comenzamos a salir con 19 años, pero los horarios laborales y la obsesión de Manuel por el deporte nos han puesto definitivamente en caminos diferentes. No realizamos actividades en común y además los reproches entre ambos son continuos. Pierdo cada día más y más ganas de proponerle algo para hacer juntos. Los niños ya se han dado cuenta de que las cosas van cada vez peor y que funcionamos casi como desconocidos. Ayer protagonizamos una escenita de gritos. Lamentable. Qué pena. Me ahogo solo de pensarlo. Tengo crisis de asma. Yo creía que mi familia sería para siempre. Pero que va, no quiero vivir amargada más tiempo. Necesito otra vida…, pero yo no sé si aún podemos hacer algo…me encantaría que las cosas fuesen diferentes, sobre todo por nuestros hijos….”

 

Este es el mundo mental y sentimental de Julia que además se manifiesta en su cuerpo. Un mundo muy resumido, porque el monólogo interior de Julia daría para varios folios, pero para lo que voy a proponer, basta.

 

A Julia la invitaría a que coloque dos sillas, una en frente de la otra, y una tercera en perpendicular a esas dos, y que se siente en su silla. Y  que durante el tiempo en que tarde en reflexionar y contestar a las preguntas que diré,  imagine que Julia es Manuel colocándose en la silla de enfrente.

 

Para facilitar esto, sugiero que antes de colocarse en la silla de Manuel, haga una especie de “ritual” para ponerse en la piel de Manuel. Para lo cual, es necesario que se relaje y se concentre en el momento, en el aquí y ahorra cerrando los ojos y respirando varias veces por la nariz (solo por la nariz) y a ser posible solo utilizando la respiración abdominal (si no sabe, puede aprender en internet).

 

Julia, cuando estés en la silla de Manuel y sintiéndote Manuel, contesta a estas 4 preguntas y ESCRÍBELAS:

 

1.- ¿Cómo percibes a Julia? ¿Qué piensas sobre Julia y sobre la relación con ella?

 

2.- ¿Qué sientes hacia Julia? ¿Cómo sientes tu relación con ella?

 

3.- ¿Qué síntomas físicos tienes últimamente Manuel?

 

4.- ¿Qué necesitas decirle a Julia?

 

5.- ¿Qué necesitas hacer (o no hacer) en relación a Julia?

 

 

Julia, colócate en la silla desde la que observas las sillas de Manuel y Julia. E imagínate que eres un OBSERVADOR NEUTRO que precisamente observa a Manuel y Julia y responde estas cinco preguntas:

 

1.- ¿Cómo percibes a Julia? ¿Cómo percibes a Manuel? ¿Qué piensas sobre la relación de Julia y Manuel?

 

2.- ¿Qué sientes ante la relación que tienen entre ellos?

 

3.- ¿Qué necesitan decirse Julia y Manuel en este momento? Dilo por separado.

 

4.- ¿Qué necesitan hacer (o no hacer)? ¿Qué quieren hacer? Dilo por separado.

 

 

Este ejercicio para los “entendidos” se llama posiciones perceptivas. Es una herramienta que se utiliza con frecuencia en mediación y también en coaching familiar. Evidentemente, lo ideal es que se haga con un profesional y que personalicen las preguntas. No obstante, lo planteo en términos muy sencillos, repito, como un “juego”, y estoy segura de que podrá ayudarte…Esa es la intención al escribirlo.

 

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2 Comments
  • Ricxany 11:07h, 01 abril Responder

    Todo lo que se puede cambiar siempre es sencillo tal cual como se describe en el pequeño ensayo…sobre todo porque lleva una buena dosis de restauración personal y objetividad de observación.
    Nuevamente felicitaciones¡¡¡

    • Marta Antuña 10:28h, 02 abril Responder

      Muchas gracias, Ricxany

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