REFLEXIONES sobre LAS BASES PEDAGÓGICAS DEL DOCENTE DEL SIGLO XXI EN EL AULA - Coaching Azul
14807
post-template-default,single,single-post,postid-14807,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-2.5,wpb-js-composer js-comp-ver-5.2,vc_responsive

REFLEXIONES sobre LAS BASES PEDAGÓGICAS DEL DOCENTE DEL SIGLO XXI EN EL AULA

REFLEXIONES sobre LAS BASES PEDAGÓGICAS DEL DOCENTE DEL SIGLO XXI EN EL AULA

19:31 25 abril in blog
0 Comments

 

Puede parecer un título muy ambicioso, por ello intentaré ir concretando mi idea de lo que aquí deseo reflejar a través de interrogantes que me abran la posibilidad de ir justificando el porqué de este tema.

 

¿Qué es lo que está pasando, qué es lo que no estamos entendiendo que tiene que cambiar en la dinámica educativa del docente de hoy día?

 

¿La diversidad en el aula y las alteraciones del comportamiento se están entendiendo como sinónimos?

 

¿Por qué tanto fracaso escolar? ¿Y por qué no un cambio de actitud?

 

¿Cómo ha cambiado la escuela y el docente en relación a esta imagen?

 

                                                                                                                                             Escuela tradicional. Siglo XIX

 

La situación actual de la escuela en relación a las funciones del docente, no difiere tanto de la que vemos en la imagen. Es decir,   la escuela tradicional, la que consideraba el orden un fin en sí mismo y los problemas de conducta como ofensas personales, donde la visión de las relaciones alumno profesor inter-personales venían marcadas por la desconfianza. Pero la realidad que vivimos de diversidad cambiante nos está pidiendo a gritos otro enfoque más humanista, en el que se considere el aprendizaje desde el punto de vista neuropsicológico y sociológico, en el que se haga hincapié en las relaciones personales, en el respeto a la democracia y desde el afecto. Es decir, se trata de enseñar y que aprendan, pero sin provocar aversión al aprendizaje y de conseguir orden, pero sin provocar odio.

 

La educación es mucho más que una mera transmisión de conocimientos y estamos en una época en la que la información se ha globalizado y es mucho más accesible. Cada vez son más inefectivos los profesores-porteadores-transmisores de información y cobran mayor importancia los profesores entrenadores centrados en el desarrollo de competencias socioemocionales de sus alumnos que les facilite un aprendizaje autónomo (Joan Vaello Orts, QNQ). Es decir, un acompañante en este proceso educativo, cuya finalidad no sea la de enseñar sino la de buscar la mejora de rendimiento de manera individual. Un facilitador de estrategias para el autoaprendizaje de uno mismo.

 

Como docente, en mi día a día, veo la necesidad de, no solo ver el problema, sino también las posibles soluciones y por tanto el avance hacia la cultura de la proactividad.

 

Como dice Joan Vaello en su libro, Cómo dar clase a los que no quieren: «si algo es necesario, puede hacerse posible».

 

Entonces,

¿Cómo seguir funcionando con las mismas herramientas del XIX? ¿Por qué la necesidad de adquirir herramientas para poder hacer este proceso de cambio que nos exige la escuela de hoy?

 

Ante esta situación educativa, necesitamos darnos cuenta sobre qué está pasando y responsabilizarnos de lo que tenemos que hacer, en definitiva, un proceso de cambio tanto en nuestra visión sobre la educación como en nuestra forma de actuar.

 

En mi experiencia personal, participé en un proceso ENTRENAMIENTO PERSONALIZADO y confidencial para adquirir un conjunto de habilidades transversales de comunicación, que me ayudasen a cubrir el vacío existente entre donde la persona está ahora y donde se desea estar.

 

 

 

Entre esas habilidades destaco:

 

1.- Comenzar el camino del autoconocimiento como persona y como docente. Es decir, cuál es mi tendencia personal y como profesional de la docencia.

2.- La gestión emocional propia y de otras personas (en este caso los alumnos y también los compañeros de docencia).

3.- La escucha activa y empática.

4.- Saber definir con precisión metas y objetivos así como definir un plan de acción.

5.- Apertura de mente.

Y todas ellas enfocadas a desarrollar el potencial para convertirlo en talento docente.

Hablamos, por tanto, y siguiendo la clasificación de Bou (2013), de la adquisición de competencias aptitudinales (capacidad de visión), competencias de personalidad (flexibilidad, seguridad en uno mismo, paciencia, convicción o proactividad), competencias relacionales (inteligencia emocional) y competencias técnicas.

Ahora bien, llegados a este punto, es obligado preguntarnos:

¿De qué debemos desprendernos para dejar espacio a lo nuevo?

De nuevo desde mi experiencia personal y por tanto como docente y persona, me impliqué en un proceso de aprendizaje de aquellas habilidades citadas para dar lo mejor en mi aula y con el alumnado.  Ha sido un camino largo (varios meses) participando en grupo y con sesiones individuales con una facilitadora coach de Coaching Azul Global Coaching Solutions. El ritmo ha sido tranquilo y sosegado para ir asimilando ese aprendizaje reflexivo.

 

 

Y los beneficios además del primordial citado, esto es empezar a desarrollar todo mi potencial para convertirlo en mi talento docente, han sido:

     1. Ayuda a definir los objetivos, a establecer prioridades y a definir la manera de alcanzar las metas.

  1. Fomentar mi creatividad y el descubrimiento de alternativas nuevas, conectar con el lado emocional y desbloquear la mente para generar nuevas ideas imprescindibles para los cambios. La creatividad en sí misma implica cambio, pues transforma una realidad en otra.

  2. Mayor flexibilidad y adaptabilidad al cambio, te hace responsable de tus propias decisiones y le permite adaptarse mejor al entorno.

  3. Mejora de las relaciones mejora las habilidades comunicativas e interpersonales, con la negociación, gestión de conflictos. En otras palabras, ayuda a conectar con otras personas.

  4. Empoderamiento, ayuda a liderar con la propia vida, es decir, a empoderarse y aprender a decidir por sí solo y a asumir sus propias responsabilidades.

  5. Reduce el estrés y ayuda a gestionar el tiempo, ayuda a organizarse y a seleccionar objetivos alcanzables. La mala planificación genera un estrés innecesario que resulta perjudicial para el que lo padece. Una buena estrategia, la motivación necesaria, la responsabilidad, el esfuerzo y la disciplina permiten lograr los objetivos marcados de manera ecológica.

  6. Es motivador, ayuda a descubrir las verdaderas motivaciones de la persona, lo que le gusta hacer, a identificar las verdaderas prioridades en su vida. No hay nada más motivador que luchar por lo que uno realmente quiere.

  7. Trabaja el bienestar, ayuda a conectar con los deseos y emociones, y aunque la reflexión podría parecer un acto intelectual, es un acto emocional: el desapego juega un papel determinante a la hora de crecer como individuos.

El camino del desarrollo personal no es ni más ni menos que el camino hacia el bienestar, hacia el lugar en el que uno quiere estar. Para conseguirlo, no obstante, hay un único camino: hacer aquello que da sentido a la vida de cada uno.

  1. Ayuda a llegar más lejos, permite cambiar las creencias limitantes por creencias potenciadoras. Si los límites los pone la mente, eso quiere decir que la propia mente también ayuda a llegar más lejos, a superar barreras.

  2. Autoconocimiento para poder marcar objetivos coherentes con las prioridades de cada uno, la reflexión y el conocimiento de sí mismo. Se trata de tocar sus emociones íntimas, su propia esencia. Conocerse a uno mismo es el primer paso para el cambio, es decir, para el propio crecimiento personal.

 

En definitiva, las transformaciones en la sociedad y en la educación están provocando que el docente utilice, o deba utilizar, técnicas competenciales como el respeto, la empatía, la gestión de las emociones, técnicas de comunicación y mejora de las relaciones interpersonales, la escucha activa,  liderazgo, etc. para gestionar mejor el aula y a los alumnos, para orientarse en los métodos pedagógicos más efectivos y explorar las capacidades que favorecerán que el alumnado tenga confianza en sus aptitudes y sea capaz de dar el máximo de sí mismo.

    

MARA FERNANDA DE LA FUENTE CALVO 

Es Maestra por la especialidad en Pedagogía Terapéutica, actualmente ejerciendo en un colegio público perteneciente a la Consejería de Educación del Principado de Asturias.

Formación y especialización en Neuropsicología y Educación.

Especialista en asesoramiento y orientación familiar.

 Llanes, 2021

No Comments

Deja un comentario

¿Conversas o Predicas?

Lectura imprescindible

para tener las habilidades

de un profesional destacado

This will close in 0 seconds